En medio de un contexto de alta inestabilidad política, el Perú se encamina hacia las Elecciones Generales 2026 con múltiples desafíos urgentes. Entre ellos, la salud mental destaca como una de las crisis más críticas, pero también como una de las más rezagadas en la agenda pública.
Al respecto, nuestro reciente análisis de los 36 planes de gobierno revela una realidad preocupante: aunque el tema comienza a aparecer en el discurso político, aún está lejos de ser una prioridad real.

HALLAZGOS CLAVE DE NUESTRO ANÁLISIS
- Solo 20 de 36 partidos (56%) mencionan la salud mental en sus planes de gobierno.
- Apenas 12 partidos (33%) incluyen metas o indicadores concretos.
- Solo 14 partidos (39%) plantean medidas para reformar los servicios de salud mental.
- Únicamente 4 partidos (11%) abordan el financiamiento para la salud mental.
- Solo 12 partidos (33%) consideran los determinantes sociales de la salud mental en sus propuestas.
- Apenas 9 partidos (25%) incluyen propuestas para salud mental infantil y juvenil.
- Y solo 5 partidos (14%) incorporan mecanismos de participación social.
Estos datos muestran una tendencia clara: la salud mental se asoma en el discurso, pero rara vez se traduce en compromisos concretos, medibles o sostenibles.
CUÁLES SON LAS PRIORIDADES
Entre los partidos que sí incluyen propuestas, la reforma de los servicios es el eje más frecuente. Sin embargo, incluso aquí hay limitaciones: pocas propuestas incluyen metas verificables, lo que dificulta exigir resultados.
Más preocupante aún es lo que queda fuera o débilmente representado:
- Financiamiento sostenible: solo 4 partidos lo abordan, a pesar de ser la condición habilitante para cualquier reforma.
- Salud mental infantil y juvenil: aparece en apenas 1 de cada 4 planes, pese a que la crisis afecta de forma desproporcionada a jóvenes.
- Participación social: una de las dimensiones más críticas para políticas efectivas, es también una de las menos consideradas.
- Determinantes sociales: cuando se abordan, se concentran casi exclusivamente en educación, dejando de lado factores clave como empleo, vivienda o cambio climático.
MÁS ALLÁ DEL PAPEL: EL PROBLEMA DE FONDO
Que la salud mental esté mencionada no implica necesariamente un compromiso político real. De hecho, el análisis muestra que:
- Solo un tercio de los partidos propone acciones medibles.
- La mayoría de propuestas carece de financiamiento claro.
- La intersectorialidad sigue siendo incipiente.
Esto refleja una desconexión entre la magnitud del problema y la respuesta política planteada. Sin recursos, sin metas claras y sin un enfoque integral, muchas de estas propuestas corren el riesgo de quedarse en promesas vacías.

En conjunto, los hallazgos muestran que la salud mental empieza a posicionarse en el debate electoral peruano, pero aún no ocupa el lugar prioritario que la emergencia exige. Esto no es solo una omisión técnica, sino una decisión política.
Frente a ello, el contexto electoral representa una oportunidad clave para exigir cambios.
Este documento fue desarrollado en marzo del 2026 por el equipo de De-Mentes, bajo el liderazgo de Ellen Mayorca Huamán con el apoyo de Lucero Andaluz Llerena, y contó con la colaboración de Antonis Kousolis y Divya Sharma, parte de la Global Mental Health Action Network (Red Global de Acción en Salud Mental).
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