El 8 de marzo no es un día para celebrar, para enviarnos flores, ni para generar descuentos “especiales” para mujeres y comprarnos regalos. Conmemoramos la lucha de las mujeres en la búsqueda de la igualdad y equidad, así como de la resistencia frente a la violencia machista.

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Foto: Leandro Britto (Perú21)

En las últimas semanas, cifras alarmantes sobre los casos de abuso sexual a niñas y niños (464 casos solo en enero de este año según cifras publicadas por el Diario Correo) han salido a la luz, demostrando que este tipo de violencia atraviesa nuestras vidas desde que nacemos. La mayoría de los agresores sexuales, además, son parientes o personas conocidas o cercanas de las víctimas. De hecho, 70% de los agresores sexuales de niñas, niños y adolescentes eran hombres de su familia o entorno cercano (Andina, 8 de febrero). Es decir, muchas veces, quienes deberían haber sido sus figuras de cuidado o de “confianza”, fueron quienes les violentaron. ¿Se imaginan el impacto que este tipo de violencia genera en el desarrollo de las niñas y niños de nuestro país y cómo esto atraviesa sus vidas?

De hecho, la OMS, el Departamento de Salud Reproductiva e Investigación, la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y el Consejo Sudafricano de Investigaciones Médicas(2013, en ONU Mujeres, 2019) han señalado que las mujeres que han sido violentadas física o sexualmente por parte de una pareja o compañero sentimental presentan tasas más altas de depresión que aquellas que no han sido agredidas. Además, sabemos que la depresión representa un 4,3% de la carga mundial de morbilidad y es una de las principales causas de discapacidad en el mundo, sobre todo entre las mujeres (OMS, 2013).  Entonces, es evidente que la violencia es un factor primordial que incide en la depresión y el riesgo de suicidio de las mujeres (González-Forteza, Rodríguez, Fuentes, Vega y Jiménez, 2014, citado en Ramos-Lira, 2014). Y este es solo un ejemplo de las muchas consecuencias que la violencia genera a lo largo de nuestras vidas.

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Ana Sofía Carranza y Valeria Lindley, parte del equipo de De-mentes

Tomemos este 8 de marzo como un momento de reflexión, informémonos y sigamos trabajando por un país más equitativo y libre de violencia.

#TodosPorLaSaludMental #8M